Se trata de una estatua esculpida en un árbol con motosierra y muestra a la Primera Dama de Estados Unidos, Melania Trump, vestida de traje azul alzando su mano izquierda, con lo que se busca reproducir el gesto que hizo durante el juramento de su esposo en 2017.

La estatua de tamaño natural es obra del artista conceptual estadounidense de 39 años Brad Downey, quien asegura que es el primer monumento en el mundo dedicado a la esposa de Donald Trump.

La obra, realizada en un estilo naif (ingenuo), ha provocado críticas, por ejemplo de que se parece a un «espantapájaros» y si bien el escultor se muestra entusiasmado con su obra, hasta ahora ni sus paisanos han expresado algún comentario favorable.

La obra se encuentra en Sevnica, Eslovenia, un pueblito campestre con vida muy tranquila hasta que su hija predilecta, Melania Trump se convirtió en la Primera Dama estadounidense y se convirtió en un
imán para turistas y periodistas que buscan escrutar el pasado de esposa del presidente de la Unión Americana.

Los que sí apoyan

Los comerciantes locales se han aprovechado de esa atracción para ofrecer una increíble cantidad de productos alimenticios o mercancías con el nombre de Melania, así como un paseo por los sitios claves de sus primeros años.

Tal vez el morbo y la curiosidad se apoderaron de los visitantes quienes poco a poco empiezan a solicitar que los lleven a ver la estatua de la hija preferida de Sevnica.

NaNika, estudiante local de arquitectura 24 años, dijo a AFP que «si el monumento quiere ser una parodia, ahí sí tuvo éxito el artista».

«Aquí en Sevnica sólo podemos reír y al mismo tiempo agarrarnos la cabeza con las manos por la catastrófica reputación» de los Trump, añadió.

Katarina, de 66 años, dice por su parte que el monumento es una «buena idea». «Melania Trump es una heroína eslovena, logró llegar a los más alto de Estados Unidos», señaló.

Mientras los lugareños y los visitantes se ponen de acuerdo sobre la estatua, ¿Cuál es tu opinión?