Seductor, atractivo, conquistador y aire de suficiencia, Felipe de Edimburgo nunca se ha sentido cómodo en su papel de mero consorte florero, relegado siempre a caminar dos pasos por detrás de Isabel II, su mujer.

Sin embargo, ha cumplido con tal profesionalismo que, en 70 años de matrimonio, apenas si han podido filtrarse las infidelidades de su parte.

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Solo se hablado de amigas entrañables y en especial de Lady Penélope Romsey. El príncipe consorte la conoció a mediados de los años 70 durante un partido de polo, afición que les une. En aquel momento Penny era una joven aristócrata de 22 años, mientras que Felipe ya superaba los 55.

Ella estaba por casarse con Norton Knatchbull, Lord Romsey, ahijado del propio Felipe y primo del príncipe Carlos. El matrimonio se llevó a cabo y procreó tres hijos, pero eso no impidió que Penny y el duque mantuvieran el contacto.

El duque de Edimburgo con Lady Penélope y la hija de ésta. Foto: www.elespanol.com

Con el paso del tiempo, la mujer se convirtió en su compañera habitual en las carreras y en los eventos de equitación. A cambio, él ha sido su sostén en momentos dolorosos, como cuando Lord Ramsey la abandonó para establecerse con otra mujer en las Bahamas.

Actualmente, el nombre de Penélope Romsey, baronesa consorte de Brabourne, figura en todo evento importante en el Palacio de Buckingham.

La familia real ha tenido otras deferencias con ella como hacerse presente en el enlace matrimonial de su hija Alexandra.  En aquella ocasión, el príncipe de Gales fue uno de los padrinos.

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¿Qué opina la reina de la presencia Lady Penélope? No parece incomodarle. “Que [Felipe] flirtee le viene bien a su edad para mantenerse joven y alegre” es su respuesta cuando le preguntan por la amiga entrañable de su regio marido.

(Por Pedro C. Baca)