Maxima de Holanda está en problemas o eso piensan parlamentarios en su reino adoptivo (ella es argentina por nacimiento) que han encontrado en las cuentas de la monarca consorte nada menos que indicios de fraude fiscal.

¿Qué pasó?

A principios de esta semana dos diputados holandeses pidieron explicaciones al primer ministro, Mark Rutte, ante la noticia difundida por un medio de comunicación argentino que acusó directamente a la esposa del rey Guillermo de Holanda de evadir el pago de impuestos, así como de cometer varias irregularidades fiscales.

Todo en relación con una propiedad de 3,000 hectáreas que Máxima posee en la provincia de Río Negro, en la Patagonia, desde el año 2009.

Ahí mandó construir un complejo hotelero de cinco habitaciones. La propiedad es conocida como Estancia Pilpicura.

En los años siguientes la propiedad habría incrementado su valor catastral, pero no ha ocurrido así porque, según la prensa argentina, la soberana no informó al fisco de distintas obras que forzosamente la obligarían a pagar un impuesto predial más cuantioso.

«Vamos que las personas más ricas del mundo intentan, de todas las formas posibles, contribuir lo menos posible a nuestra sociedad. Nuestra Familia Real no debería ser como ellos, sino dar un buen ejemplo», reclamó la diputada holandesa Attje Kuiken.

Como respuesta el gobierno de los Países Bajos emitió un comunicado subrayando que «La reina Máxima de Holanda respeta escrupulosamente las leyes y regulaciones tributarias vigentes en Argentina».

El asunto amenaza con dar más de qué hablar.

Por Pedro C. Baca

Foto Máxima de Holanda con sus hijas, las princesas Catalina, Alejandra y Ariadna. (Palacio de Huis ten Bosch)