Como era de esperarse, la cinta Roma de Alfonso Cuarón no venció en todas las categorías –la pelea era muy dura–, pero de muchas maneras se entendía que las 10 nominaciones eran de por sí un reconocimiento a la gran labor del equipo de la película mexicana realizada con la producción de Netflix.

El Oscar de Mejor película fue para la encantadora The Green Book, que también se llevó el de Mejor guion, otra categoría extremadamente disputada y donde se premió a Nic Vallelonga, Brian Haye y Peter Farrelly. Mejor diseño de producción fue para Hannah Beachler de Black Panther; Edición de sonido para Nina Hartstone y John Warhust y Mejor mezcla de sonido de Paul Massey y Tim Cavanaugh de Bohemian Rapsodie, el Oscar para Mejor actriz de reparto fue para la sorpresiva Regina King, de El Blues de Beale Street (la mexicana Marina de Tavira estaba en ese grupo competidor). El de Mejor actriz no fue para Yalitza Aparicio, como se esperaba, sino para la británica Olivia Colman de The Favourite.

Pero Cuarón dominó donde se esperaba: Mejor director (y su amigo Guillermo del Toro tuvo el gusto de anunciarlo) Mejor fotografía, la cual en un principio la iba a desarrollar el también mexicano y ya ganador de Oscar, Emannuel “Chivo” Lubeski, y a quien Alfonso mencionó durante su discurso al recibir la primer estatuilla de la noche. Luego vendría otro Oscar para Mejor película extranjera (no hablada en inglés). Era hasta lógico y esperado para muchos.

Pero el batallón de Cuarón y Roma no fueron los únicos ganadores de nuestro país. También hubo 24 mexicanos trabajando en la Mejor película animada, Spider Man. Las nuevas tecnologías fueron su campo.

Felicidades a todos estos que demostraron que con talento y esfuerzo se pueden conseguir grandes cosas a pesar del entorno que a veces no es el más propicio. ¡Viva México!