En esta época de apps y redes sociales, en la que tecnología entra para auxiliar a los corazones solitarios, muchos reclaman que la vieja escuela del ligue esté perdiendo fuerza. Pero eso es mentira: si bien hay formas de hallar gente por internet, el contacto directo entre humanos es, por mucho, la vía más efectiva para saber si tendrás éxito o no con alguien y si hallarás a alguien interesante. Dicho lo anterior, hay que reconocer que hombres y mujeres tenemos evidentes o sutiles diferencias, depende el contexto y sociedad en la que se desenvuelvan. Veamos.

Se solía decir que, típicamente, el hombre es cazador y cuando detecta a su posible presa va por ella sin trámite. Eso puede ser cierto, pero las cosas están cambiando y las damas ya suelen ponerse también en posición de ataque y no esperan a que el susodicho se anime a decirles algo.

Pero si no eres de las ultra directas que tiran a matar sin concesiones y eres todavía un poco más sutil, estos consejos de especialistas podrán servirte para lograr el “Objetivo ligue”. Pon atención a ver si va con tu estilo pero ten en cuenta que lo más importante es que te la creas –la actitud–, que te visualices como conquistadora.

  1. Primer arma: la sonrisa. Si bien hay mujeres que usan el desprecio y la cara de palo para intentar llamar la atención, se están arriesgando a que algún interesante varón no les haga caso y las considere inalcanzables. Así que el tip universal y más simple es sonreír. Eso te hace accesible y simpática, lo cual es un buen comienzo.
  2. Segundo acto: relájate. ¿El ligue puede ser estresante? Sí, si te lo tomas como tarea u obligación. No tomes tan en serio tu coqueteo, diviértete y pásatela bien. Si funciona, perfecto. Si no, él se lo pierde. Mientras, tú sigues intentando pero relajada. ¿Estamos?
  3. Tercer movimiento: Pon atención a lo que diga tu presunta víctima, muéstrate interesada pero sin parecer una psico que quiere enterarse hasta el último detalle de todo desde el principio. Recuerda lo que es importante para él, porque eso siempre impresiona positivamente: “Realmente me escuchó, qué interesante”, pensará el muchacho.
  4. Usa la artillería ligera: Acuérdate que decimos cosas sin decirlas a través de nuestro body language; uno se mueve y hace cosas con el cuerpo, el pelo y las manos para mostrar empatía o rechazo. Cuida de no dar las señales equivocadas, y sí a activar las neuronas en espejo que imitan los movimientos de tu víctima. Reglas: no cruces los brazos, no esquives la mirada permanentemente.
  5. Artillería pesada: Y ya que hablamos de miradas, ahora sí viene lo bueno. ¿Cuánto es lo correcto? Ni demasiado ni poquísimo. Un par de vistazos concentrados dejará claro que no te es indiferente y que al contrario, te gustaría entrar el ruedo. Si ya hicieron contacto visual, míralo con firmeza pero no todo el tiempo porque, otra vez, no quieres parecer una loca peligrosa o una hipnotista.
  6. Punto de no retorno. Si ya avanzaste y está al alcance, empieza el toqueteo. Roces, sutileza, pero contacto físico al fin. Toca su mano cada que le digas algo o él haga una broma. También tomarlo del brazo o rozarlo con tu hombro por segundos funciona. No te pases de la raya a menos que él, ya, lo sugiera.

Hacer cosas como las anteriores deben servir para saber con cierto margen de certeza si vas bien o te concentras en otro objetivo. Si el sujeto no responde a nada es que está en la Luna, tiene compromisos, no le interesas en absoluto o es gay.

(Por JRH)

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