Recientemente se descubrió que la sandía es buena fuente de L-citrulina, un aminoácido que los tejidos pueden transformar en óxido nítrico, un mediador químico natural que reduce la presión arterial y protege contras los infartos. El cuerpo lo produce en pequeñas cantidades pero no es suficiente. En un estudio hecho con voluntarios la ingesta diaria de agua de sandía aumento en 11% los niveles niveles de óxido nítrico y, en quienes la bebieron dos veces, aumentó el doble. La sandía es rica en licopeno, que es el colorante que tiñe esta fruta deliciosa de colo rojo o rosado. El licopeno es un componente que previene numerosos tumores y disminuye el colesterol. Una vez ingerido, el licopeno se convierte en un potente antioxidante. Así que a comer esta fruta, dicen los expertos.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

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