Mucho hemos escuchado la frase “pensar fuera de la caja” y más en el ámbito laboral en donde representa una valiosa cualidad para aquel que la posee y también para aquellos que le rodean. Pensar fuera la caja nos puede traer excelentes resultados no solo en nuestro trabajo sino también en nuestra vida en general.

Para que empieces a aplicarlo, te enlistamos las características que implica ser una persona que piensa de esta manera.

La curiosidad ante todo

Pregúntate todo, cuestiónalo e investígalo. ¡No tiene nada de malo! Ser curiosos nos ayuda a interesarnos en nuevas cosas, en aprender nuevos temas y a buscar nuevas soluciones; lo que nos hace crecer como personas y como profesionales.

Dale voz y trangibilidad a tus ideas

De nada sirve una gran idea que se queda solo en nuestra cabeza. Cree en tus ideas, atrévete a exponerlas y a llevarlas a cabo.

De los fracasos también se aprende

No dejes que las fallas te desanimen. Equivocarnos también nos ayuda a aprender, sobretodo cuando aceptamos con humildad las recomendaciones y críticas constructivas de las personas que nos rodean.

Jamás dejes de aprender

Nunca llegues a la idea de pensar que ya no tienes nada que aprender. Ten la humildad para reconocer que no es posible saberlo todo y que siempre se puede adquirir nuevo conocimiento de todo y de todos.

No tengas miedo a fallar

El único miedo que debes tener es a no intentar las cosas. Es normal sentirnos temerosos ante la incertidumbre, pero nunca permitas que eso detenga para hacer aquello que amas y desarrollar todas las ideas que se te ocurren.

 

(Por Elizabeth Almazán)

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