Hay algunas tendencias que están vigentes todo el año, pero que se han visto intensificadas sobre todo a finales de este verano que es cuando empieza a bajar la temperatura, estamos hablando del tejido o prendas de punto, que cabe mencionar casi nunca pasan de moda y que son de una versatilidad impresionante. Por ejemplo en nuestra ciudad, es imposible salir de casa sin un buen suéter para combatir las frescas mañanas o las tardes de tormenta, por lo que esta opción sin duda es un must.

El tejido en general es un aliado indispensable en el armario de toda chica,  ya que va bien con todo, desde los vestidos florales hasta los crop tops deportivos, para muestra los desfiles Proenza Shouler o Alexander Wang, que han combinado prendas edgy con elementos de punto perfectamente tradicionales, creando conjuntos a lo sumo únicos y radicales.

 

 

En ese sentido los diseñadores de las grandes maisons nos sorprenden con creaciones y tendencias inesperadas, como las de la próxima  temporada  Otoño/Invierno en las cuales el tejido toma aires muy retro con patrones clásicos como los suéteres de golf, así como paletas de color inspiradas de los años 60 al más puro estilo Mary Quant o Pierre Cardin, para muestra las últimas pasarelas de Prada, Erdem y Simone Rocha.

 

 

Recientemente hemos visto el resurgimiento triunfal del tejido no como pieza secundaria, sino como gran protagonista de las colecciones de las firmas más aclamadas, como la de Louis Vuitton de Nicolas Ghesquière en la que el tejido aparece rejuvenecido por una realidad futurista de colores audaces y urdimbre excepcional. Durante el catwalk, su ejército de modelos descendió de una nave espacial en el Louvre, cuyo gran estelar fue el suéter estilo Scottish Argyle como pieza clave y éste acompañado por otro clásico de los 90, el pantalón vaquero  a la par de un cinturón de cadena esbelto. Para muchos podrá ser un exceso, mientras que para otros un total alivio para la vida acartonada de los jerseys y cardigans.

Aquí te mostramos algunas sugerencias de cómo portar el tejido sin morir en el intento

 

Por Carolina M. Payán

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