Si bien es cierto que cuando somos niños nuestras papilas gustativas aprecian más lo dulce que lo salado o amargo, un estudio de la Universidad de Innsbruck, Austria descubrió que aquellos que aman los sabores amargos (por ejemplo, el del café negro) podrían tender a la psicopatía, narcisismo, sadismo y maquiavelismo.

La investigación comandada por la profesora Christina Sagioglu consultó a  500 personas, mujeres y hombres de 35 años en promedio, para conocer sus preferencias alimenticias. Después analizaron su personalidad y sus niveles de agresividad.

Se confirmó que quienes amaban los sabores dulces eran más amables, que aquellos que preferían los amargos. Un segundo estudio, con 450 entrevistados, confirmó la misteriosa asociación de lo amargo con la maldad.

La relación entre la psicopatía y la búsqueda de los alimentos amargos radica, según los científicos, en que los alimentos amargos pueden ser peligrosos, y un psicópata puede encontrar gusto por ingerir algo que resulte peligroso.

“Comer alimentos amargos puede compararse con un viaje en montaña rusa, donde las personas disfrutan de cosas que provocan miedo”, explicó la autora del estudio.