El temor a que nos dejen, al abandono, puede hacer que estemos dispuestos a renunciar a nuestra propia vida o esencia. ¿Cómo terminar con esta cadena de tristeza y dolor?

El miedo es una sensación de angustia provocada por la presencia de un peligro real o imaginario.

El miedo al abandono nos remonta a un peligro real en la infancia cuando la presencia de papá o mamá sí era básica para la supervivencia.  A este temor, explica Gaby Pérez Islas en su libro Elige no tener miedo se unen tres situaciones e ideas que despiertan nuestro temor a ser abandonados:

  1. El juicio de los demás: Todos los seres humanos necesitamos sabernos buenos, valiosos, y pensamos que si la persona se va es porque “no fuimos suficientes” para que se quedara con nosotros .
  2. Mi triste realidad: A veces no nos gusta lo que estamos viviendo y nos rodeamos de personas que adornan nuestra realidad, la complementan, la ocultan y la hacen más llevadera. Si esa persona se va, nuestra «terrible» realidad amenaza con regresar. 3
  3. No me caigo bien a mi mismo y necesito compañía de otros porque la mía no me es agradable: En ocasiones la percepción que tenemos de nosotros está distorsionada por experiencias, actitudes y palabras.

Cuando esto ocurre lo más seguro es que establezcamos relaciones de codependencia que afecten nuestra vida afectiva, conductual y física, pues estaremos dispuestos a renunciar a lo que sea con tal de que se queden a nuestro lado.

Para terminar con  esta cadena de dolor, la recomendación es:

  1. Repensarnos: analizar de dónde vienen estas ideas negativas sobre nosotros mismos. Es urgente nos revaloricemos a partir de nuestra propia mirada amorosa y no la de los demás.
  2. Retomar nuestros sueños y metas: mismos que abandonamos pensando que no valían, que no eran importantes.

Si llenamos nuestra vida con cosas, momentos e ideas positivas para nosotros y que nutren nuestro espíritu y mente, difícilmente sentiremos el vacío que deviene cuando la persona de la que dependemos emocionalmente se aleja.

Quizás si abandonaste tu sueños y metas por mucho tiempo ya nos los recuerdes. En ese caso la recomendación es iniciar paso a paso cuidándote y consintiéndote:  yendo por el helado que tanto te gusta, visitando ese lugar que te otorga paz, retomando ese libro que dejaste a la mitad “por falta de tiempo”.

Así poco a poco recuperarás a tu más importante aliado y compañero: tú mismo.

Si quieres saber más sobre cómo enfrentar otros temores como la muerte , el suicidio, el secuestro, en Actual te recomendamos leer el libro Elige no tener miedo: cómo aprender a vivir después de un gran dolor de Gaby Pérez Islas  (editorial Diana).

Por Mariana Chávez Rodríguez