Kristin Neff, profesora de psicología educativa en la Universidad de Texas nos mostró una técnica efectiva para tener compasión no sólo con los demás, sino principalmente con uno mismo.

La especialista ha desarrollado una teoría completa sobre la autocompasión (bien entendida), que es cercana de la autoestima, la cual se basa en las prácticas budistas enfocada en desarrollar la percepción de ser amable con uno mismo, en lugar de criticarnos por el más mínimo detalle.

La profesora en sus seminarios enseña cómo convertirse en un buen amigo de uno mismo. El primer paso es sencillo: nota tu comportamiento. ¿Qué es lo que te dices cuando las cosas no caminan bien?, ¿qué palabras usas para expresarlo?, ¿con qué tono lo haces? Para algunos, esto significa llevar un diario; otros prefieren observar su actitud durante el día. Y unos más, no hacer nada.

¿Qué te dices cuando las cosas no marchan bien?

La buena noticia es que es posible que cualquiera adopte una actitud autocompasiva. “La mayoría de nosotros sabe cómo ser una persona amable, cariñosa y comprensiva”, asegura Neff.

Lo bueno, señala la experta, es que es fácil adoptar una actitud en la cual te aceptas con todo y defectos, porque la vida es imperfecta y, entonces, ¿por qué agobiarte?

Expresa tus emociones.

La maestra recomienda: en momentos de estrés, o si llegas a dudar de ti misma, activa la compasión: date un abrazo suave o colócate la mano encima del pecho, a la altura del corazón, para obtener una sensación de calidez. “Al principio puede parecer extraño, pero eso no lo sabe el cuerpo”, explica, y agrega que, como mamíferos, instintivamente recibimos comodidad y dulzura por medio del contacto físico.

Como ves, la práctica no es nada compleja. ¡Y puede ayudarnos mucho!

Por Alejandrina Aguirre Arvizu