“Serenamente feliz y agradecida con la vida” así se describe Victoria de Suecia al llegar a su cumpleaños número 40 que ha celebrado a lo grande en compañía de su esposo, el príncipe Daniel, sus dos hijos, los príncipes Estela y Óscar, y multitudes de futuros súbditos que no le han escatimado las muestras de cariño.

Criada entre comodidades dignas de su estatus de princesa, Victoria Ingrid Alicia Desideria de Bernardotte, su nombre secular, no puede decir que ha tenido una existencia plana, pues varios acontecimientos en su biografía la han hecho verdaderamente interesante.

Victoria (la primera niña a la izquierda) con sus padres y sus hermanos.

La mayor de los tres hijos de los reyes de Suecia, Carlos Gustavo y Silvia, no nació como heredera de la corona ya que entonces las leyes suecas daban preferencia a los varones en la línea de sucesión, pero una reforma constitucional le otorgó el derecho a suceder a su padre.

De adolescente con sus hermanos, Magdalena y Carlos Felipe.

De su infancia y adolescencia guarda muy buenos recuerdos, no solo por formar parte de una familia en armonía, sino porque sus padres trataron de que viviera siempre en contacto con la realidad y sin lujos excesivos.

No tardó mucho tiempo para darse cuenta de que su destino sería muy diferente al de otros chicos de su edad. Y es que poco a poco fueron llegando responsabilidades vinculadas a su condición de heredera de la corona.

Se esmeró en cumplir pero tanta presión se manifestó en problemas de anorexia y bulimia que fueron inocultables en 1996 y la obligaron a recibir atención especializada.

Felizmente superó aquel trastorno y prosiguió con su preparación como futura jefa de Estado, incluyendo un exhaustivo entrenamiento militar. Cuando Victoria sea reina será comandante en jefe de las fuerzas armadas suecas.

A diferencia de otras princesas europeas, Victoria fue una jovencita poco dada a excentricidades y parrandas, pero no una conformista. En 2001 se enamoró perdidamente de el empresario Daniel Wrestling, y a pesar del tajante rechazo del rey al prospecto de yerno, por considerarlo un amante interesado, la princesa siguió al lado del muchacho.

Tuvieron que pasar nueve años para que el monarca terminara de convencerse de la sinceridad de Daniel y consintiera el matrimonio. El día de su boda Victoria estaba radiante y públicamente agradeció a Suecia haberle permitido casarse con su príncipe azul.

Los primeros meses de matrimonio estuvieron repletos de preocupaciones debido a los graves problemas renales del nuevo príncipe consorte, a pesar de que ya recibió un trasplante.

Victoria fue pieza clave en la recuperación de su esposo y fue premiada por la vida con dos hijos: La princesa Estela, futura reina de los suecos, y el príncipe Óscar, el consentido de la casa.

Realizada como madre y esposa, Victoria puede concentrarse en un amplia agenda en la que sobresalen temas de cuidado al medio ambiente y atención a desplazados por conflictos armados.

Para atenderlos cuenta con su preparación como licenciada en Estudios sobre la Paz y Conflictos Importantes.

Victoria será una reina de pleno siglo XXI y ella está muy consciente de la responsabilidad que ello implica.

(Por Pedro C. Baca)

TE PUEDE INTERESAR