Quizá lo hayas notado cuando echas un ojo a los anaqueles del supermercado o de tiendas especializadas: junto a las botellas de vino de 750 ml, la medida típica y que más se acostumbra en nuestras comidas, en los bares y restaurantes, y junto a las otras más pequeñas de medio litro, de pronto aparecen unas más grandes que equivalen a dos botellas de las “normales”.

A esas botellas se les conoce como Magnum, por obvias razones, pero ni de lejos son las más grandes. Hay unos monstruos que llegan a contener hasta… ¡40 litros!, aunque claro, no son prácticas y suelen fabricarse como adorno de un establecimiento, para coleccionistas o para romper algún récord Guiness.

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Lo que debemos saber es que las botellas de dimensiones superiores a la tradicional sí tienen buenos motivos para existir, son más utilizadas de lo que uno cree y representan beneficios tanto para el paladar y, a veces, también para el bolsillo.

Más tamaño, más propiedades

Sin meternos a una lección de química orgánica, podemos decir que en el vino se mezclan partículas de diferentes uvas; unas son más jóvenes, otras más aromáticas y dulces, unas adquieren el sabor de la madera, etcétera. Esas partículas se terminan de mezclar (“afinar” o “redondear”) en la botella, y entre más grande sea el envase cabrán más partículas y su personalidad acabará siendo más definida.

Todo ese proceso en una botella como la Magnum tardará más tiempo que en una botella normal, pero al final valdrá la pena: sus elementos evolucionan mejor. Por ello muchas casas vitivinícolas escogen sus mejores vinos y los envasan en Magnum, para tener un producto perfeccionado.

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Sólo por esta razón no dudes y si puedes, elígelas. Pero hay otras ventajas de una botella grande. Estas son algunas de ellas:

1.Son muy recomendables para disfrutar cuando hay varias personas. Una sola botella te alcanza para que varios disfruten lo mismo.

2. Al ser más grandes, es menor el riesgo de que se altere su contenido –el vino– con variaciones de temperatura.

3.Si eres coleccionista o conocedor, tus vinos en Magnum se conservarán mucho mejor durante más tiempo.

4. Si te gusta mucho cierto vino en botellas de 750 ml, con una botella Magnum garantizas más vino con la misma calidad, sin grandes cambios de temperatura, de oxigenación y bouquet.

5. La relación precio-calidad suele resultar conveniente al consumidor (las Magnum suelen costar menos que dos botellas de 750 ml del mismo vino).

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Las bíblicas

Por cierto, las botellas más grandes que la Magnum tienen nombres de reyes bíblicos. Son muy raras a medida que crecen en tamaño y por eso algunas sólo son referenciales, pero aquí te damos una lista más o menos completa (hay otros tamaños intermedios con nombres en francés, que no incluimos):

Benjamín 1/4 de botella

Tres octavos 1/5 de botella

Tres cuartos 1 botella

Magnun 2 botellas

Jeroboam 4 botellas

Rehoboam 6 botellas

Matusalem o Imperial 8 botellas

Salmanzar 12 botellas

Baltasar 16 botellas

Salomón 24 botellas

Nabucodonosor 20 botellas

Melquiades 40 botellas

(Por JRH)

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