Todo comenzó con una publicación en redes sociales de la actriz y modelo Yumi Ishikawa, de 32 años de edad quien relató su martirio diario al usar tacones en el trabajo para que iniciara un movimiento antitacones.

La publicación se viralizó y pronto recibió el apoyo de miles de mujeres en su natal Japón y otros países que no sólo se solidarizaron con ella sino que contaron sus penurias. De manera que Ishikawa decidió enviar una petición al gobierno protestando contra la estricta convención de usar zapatos de tacón alto en el trabajo.

La campaña ahora se conoce como #KuToo, un juego de palabras con «kutsu» (zapato) y «kutsuu» (dolor), y una versión para la ocasión del eslogan feminista #MeToo.

«Hemos presentado un manifiesto reclamando una ley que prohíba a los empresarios obligar a las mujeres a llevar tacones, que es discriminación sexual y constituye acoso», dijo Yumi Ishikawa a la prensa tras entrevistarse con responsables del ministerio de Trabajo.

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¿Socialmente permitido?

Un ministro japonés defendió a las empresas que obligan a las mujeres a llevar zapatos de tacones altos en el trabajo, respondiendo a una campaña de movimientos feministas que consideran esta obligación como una discriminación sexual.

«Es algo que está socialmente aceptado y que entra en lo que profesionalmente es necesario y apropiado», dijo el ministro de Sanidad, Trabajo y Asuntos Sociales, Takumi Nemoto, ante una comisión parlamentaria.

El movimiento antitacones encabezado por Yumi Ishikawa tiene un antecedente favorable, el cual se remonta al año 2017 cuando la provincia canadiense de Columbia Británica prohibió que las empresas obligaran a sus empleadas a usar tacones altos, calificando esta práctica de peligrosa y discriminatoria.

Mientras vemos en qué termina este movimiento antitacones, nos gustaría conocer tu opinión.

Con información de AFP