Una bella sonrisa se logra con una higiene bucal regular que ayuda a prevenir enfermedades y hace que te sientas de maravilla.

Lucir una hermosa sonrisa.

1.-  Enjuagues: úsalos como complemento.  

Una bella sonrisa. Crédito: Pixabay

El mal aliento siempre tiene una causa: una higiene bucal deficiente, caries, infecciones de las encías o algunos padecimientos de nariz o garganta. Procura resolver el problema; de lo contrario, el enjuague bucal sólo lo disfrazará. Complementa con el cepillado y el uso de hilo dental. Pide al dentista el más adecuado. Todo para una bella sonrisa.

2.- Masca chicles sin azúcar

Si no es posible cepillarse, los dentistas aconsejan marcar chicle sin azúcar, pues estimula el flujo de saliva y ayuda a eliminar algunos restos de comida.

3.- Cepíllate varias veces al día

Adquiere el hábito de cepillarte los dientes al levantarte y antes de acostarte. Esto es importante porque la saliva, que ayuda a combatir la placa dentobacteriana, se seca durante la noche, así que hay que eliminar de los dientes todas las bacterias antes de ir a dormir. Un cepillado razonable debe durar unos dos minutos para eliminar toda la placa.

Visita a tu dentista regularmente. Crédito: Pixabay

4.- No olvides el limpiador de lengua

Cepíllate la lengua durante un minuto al levantarte para empezar el día con la boca limpia y fresca. Muchos cepillos de dientes incluyen el limpiador. Aplica una presión moderada, tratando de llegar lo más atrás de la lengua que sea posible. Y no olvides lavar el limpiador muy bien después de usarlo.

5.- ¿ Cepillo eléctrico o manual?

La tecnología de los cepillos de dientes ha avanzado mucho desde los días en que la gente se cepillaba con cerdas de cerdo. Pero aunque el equipo dental ha mejorado, la alimentación abundante en azúcares hace que los dientes estén en mayor peligro que nunca. Para la limpieza sea concienzuda debes saber usar el cepillo de dientes, y tu dentista te puede enseñar la técnica correcta. Él también puede recomendarte el cepillo más adecuado según el tamaño de tu boca y tipo de dentadura.

6.- Tu cepillo no es eterno.

Un cepillo de dientes húmedo es un caldo de cultivo para las bacterias. Los expertos consejan que después de cada uso, enjuaga el cepillo con agua fría y guárdalo en posición vertical. No dejes que hagan contacto las cerdas de los cepillos de otros miembros de la familia. Despúes de sufrir un resfriado, gripe, garganta irritada o herpes labial, reemplaza tu cepillo de dientes o la cabeza del cepillo eléctrico.

7.- Usa pastillas reveladoras

Al masticarlas, colorean la placa dentobacteriana, ese sedimento blando y pegajoso que se acumula en los dientes, y así puedes identificar con claridad dónde debes poner más atención al cepillarte.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

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