La higiene bucal regular ayuda a prevenir enfermedades, y hace que te veas de maravilla.

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1.- Enjuagues: úsalos como complemento

El mal aliento siempre tiene una causa: una higiene bucal deficiente, caries, infecciones en las encías,  o algunos padecimientos de nariz y garganta. Soluciona el problema sino los enjuagues sólo disfrazarán el problema. Usa el enjuague con bactericidas eficaces, como el dióxido de cloro y la clorhexidina, pero es mejor que le pidas al dentista que te recomiende el más adecuado, pues la agresividad de las bacterias es diferente en cada persona.

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2.- Cepíllate varias veces al día

Adquiere el hábito de cepillarte los dientes al levantarte y antes de acostarte. Esto es importante porque la saliva, que ayuda a combatir la placa dentobacteriana, se seca durante la noche, así es que hay que eliminar de los dientes todas las bacterias antes de ir a dormir.  Un cepillado debe durar unos dos minutos para eliminar toda la placa. Luego, a lo largo del día, es importante que te cepilles después de cada comida. Si puedes hacerlo, enjuágate con agua, o mastica chicle sin azúcar.

Portrait of pretty young woman brushing her teeth.

3.- Usa el limpiador de lengua

Cepíllate la lengua durante un minuto al levantarte para empezar el día con la boca limpia y fresca. Mientras duermes más de 300 tipos de bacterias pueden alojarse en tu boca, y la causa más común del mal aliento es la acumulación de bacterias en la lengua. Ya algunos cepillos dentales incluyen el limpiador de lengua. Aplica una presión moderada, tratando de llegar lo más atrás de la lengua que sea posible. No olvides lavar el limpiador bien después de usarlo.

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4.- No ames a tu cepillo, no es eterno

Un cepillo de dientes húmedo es un caldo de cultivo para las bacterias. Después de cada uso, enjuaga el cepillo con agua fría y guárdalo en posición vertical para que escurra el agua de las cerdas. No lo guardes mojado en un estuche de plástico. No dejes que hagan contacto las cerdas de los cepillos de  otros miembros de tu familia. Después de padecer gripe, alguna infección de garganta, herpes labial reemplaza tu cepillo de dientes o la cabeza del cepillo eléctrico. Remoja tu cepillo en enjuague bucal por unos 20 minutos para eliminar los gérmenes. No vuelvas a ocupar ese desinfectante para otro cepillo. El cepillo de dientes debe cambiarse por lo menos cada tres meses.

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5.- Usa pastillas reveladoras

Al masticarlas, colorean la placa dentobacteriana – ese sedimento blando y pegajoso que se acumula en los dientes-, y así puedes identificar con claridad dónde debes poner más atención al cepillarte.

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¡Cuidado con masticar hielos!

No mastiques cubos de hielo ni alimentos duros como las palanquetas y las paletas de caramelo. Masticarlos puede producir pequeñas fisuras en el esmalte de los dientes, que con el tiempo pueden convertirse en grietas.

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(Por Alejandrina Aguirre Arvizu)