Es un hecho, Andrés de York se retira de la vida pública debido a un creciente escándalo por sus innegables vínculos con el fallecido Jeffrey Epstein.

Hace unos días, el tercer hijo de Isabel II y Felipe de Edimburgo anunció en un breve comunicado la suspensión de sus labores como representante de la corona:

«Le he pedido permiso a Su Majestad para dar un paso atrás en mis deberes públicos en un futuro inmediato, y ella me lo ha concedido», señaló.

A estas alturas ya es bien sabido que fue la relación de Andrés con el pedófilo Jeffrey Epstein —quien se suicidó en la cárcel el pasado verano— la causa de esta tajante decisión.

Y abonó también la fallida entrevista concedida por el príncipe a la BBC, sobre todo porque salieron a relucir sus intentos por negar episodios de su amistad.

Ni siquiera encontró elementos para justificar porque nunca rompió el contacto con quien estaba siendo juzgado por tráfico de menores.

Andrés de York (der.) acompañado por su madre, la reina Isabel II, y su hermano, el príncipe Carlos.

Los costos

El retiro de Andrés de York, de 59 años y octavo en la línea de sucesión al trono, se explica también por la decisión de un puñado de instituciones filantrópicas y empresas de retirarle su patrocinio económico y pedirle que dejara de representarlo.

De esa manera, su proyecto Pitch@Palace, dedicado a promover nuevas empresas y que se jacta de haber creado miles de empleos, se quedó sin fondos.

Se trata de una de las más de 200 organizaciones de las que el príncipe es patrono honorario y con las que tendrá que dejar de colaborar.

Por otra parte, Andrés de York perderá su asignación anual por el equivalente a unos 320,000 dólares que le otorgaba la corona por el desempeño de sus funciones.

El príncipe Andrés con sus hijas Eugenia y Beatriz de York.

Daños a terceros

El príncipe no queda en la ruina si tomamos en cuenta los fondos millonarios que le proporciona el ducado de Lancaster, así como la posesión de una casona en Windsor.

Lo que se desconoce aún es cómo quedarán ahora las princesas Beatriz y Eugenia de York, tras la caída en desgracia de su padre.

La prensa británica apunta a que el papel institucional de ambas mujeres, poco significativo por su posición en la línea de sucesión, se verá más menguado.

Y si el gobierno británico erogó el equivalente a 2.2 millones de dólares en la boda de Eugenia, en octubre del año pasado.

Podría no haber dinero público para el enlace de Beatriz con el financiero italiano Edoardo Mapelli Mozzi.

Toda una tragedia para una royal que está acostumbrada a vivir entre lujos y despilfarros, igual que su padre.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP