Los años de soltería de Andrés de York podría estar por acabar, divorciado desde hace 23 años de Sarah Fergurson, bien podría estar pensando en casarse nuevamente…

Con su ex.

Las alarmas en torno a la decisión se encendieron esta semana cuando el segundo hijo de Isabel II y Felipe de Edimburgo, acudió a visitar a sus padres al Castillo de Balmoral.

El príncipe se presentó acompañado por sus hijas, las princesas Beatriz y Eugenia, así como por la madre de ellas, es decir, su exesposa.

En la imagen, toda una familia feliz en una celebración reciente en el Castillo de Buckingham.

De inmediato resaltó la presencia de doña Sarah, quien, de acuerdo con el acartonado protocolo de la Corona británica, no pertenece a la familia real.

Por ese motivo no puede presentarse así como así delante de su regia exsuegra.

Especialistas en temas de realeza han interpretado aquella visita, sobre todo la aprobación de la reina a recibirla, como un acercamiento definitivo entre los polémicos exesposos.

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Happy Birthday dearest Beatrice 🥳🥳 xx

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En la imagen Andrés y Sarah de York en su etapa matrimonial más feliz, luego del nacimiento de su primogénita la princesa Beatriz.

Un viejo amor

Conviene recordar que el príncipe y Sarah se casaron en julio de 1986. Recibieron entonces el título de duques de York.

Permanecieron juntos durante una década, tiempo suficiente para protagonizar un amor apasionado y turbulento.

Abundaron las infidelidades por ambas partes pero el desastre ocurrió en el verano de 1992.

Entonces se filtraron a la prensa unas fotos de la duquesa de York en topless al lado del financiero texano John Bryan, quien le chupaba los dedos de los pies.

A pesar de todo, Sarah y Andrés mantuvieron un trato respetuoso y se dieron cuatro año para firmar los papeles del divorcio.

Buenos amigos

Consumada la separación, ambos retuvieron el título de duques de York y no pasó mucho tiempo para que se les viera departiendo amablemente en distintos eventos de caridad.

Tanta cordialidad se ha atribuido durante mucho tiempo al inmenso amor que profesan a sus hijas, y a que siempre fueron grandes amigos.

Con el paso del tiempo la duquesa de York volvió a vivir, como invitada, en la mansión que el príncipe ocupa en Sunninghill Park.

Nunca se ha insinuado compartan habitaciones, pero lo cierto es que Andrés de York jamás ha vuelto a casarse, ni se le ha conocido novia formal, a pesar de su fama de mujeriego irredimible.

¿Podría haber boda?

Hasta el momento no hay ningún anuncio oficial, pero Sarah Ferguson expresó recientemente en público: «Qué bien me siento con mi príncipe, tan guapo como siempre».

No cabe duda. Un viejo amor, ni se olvida, ni se deja.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP e Instagram @sarahferguson15