Los pensamientos negativos crecen con el confinamiento al que nos ha obligado la pandemia de COVID-19, pero hay modo de acallarlos.

Es una realidad, en el encierro puede emerger lo mejor y peor de cada uno. La inactividad nos hace estar más tiempo con nosotros mismos y eso para muchos es un reto.

La COVID-19 nos pone ante un espejo y nos lleva a mirarnos con sinceridad y sin adornos.

Uno se puede perder en pensamientos negativos o conectar con lo profundo de nuestro ser, con la luz y la sombra que todos tenemos y cultivar un ánimo tan sensato como positivo.

Cambio de visión

Tal vez seas una de esas personas que sólo te percatas de una larga lista de cosas que has hecho mal y no de lo que te ha salido bien a lo largo del día.

Incluso, puede que casi todo te haya ido a la perfección, sin embargo, un pequeño tropiezo te amarga.

Le das vueltas y vueltas y no te lo quitas de la cabeza. El pensamiento negativo toma el control de tu vida. Puedes impedir que así sea.

Los expertos en psicología emocional recomiendan que antes de volver a la vida cotidiana, es importante hacer una revisión de nuestra vida

El ejercicio permite tomar consciencia, y no entrar en quejas, pensamientos negativos o saboteadores habituales.

 ¿Cuáles son tus saboteadores?

Esos que te impiden ser feliz. «Tienen nombres y apellidos».

Son esas voces que ponen énfasis en tu falta de autoestima, capaces de entorpecer sueños y proyectos surgidos en una conversación interna.

Esos que te paralizan.

Confronta

Emplea una pregunta: ¿Eso es cierto? Sienta a tus saboteadores en el banquillo de los acusados para identificar los obstáculos que no te permiten avanzar.

Es un reto sumergirse en el interior, pero la consistencia de la práctica diaria ayuda a vencer las adversidades y reducir la carga de la ansiedad.

Los especialistas en psicología emocional señalan que es permisible tener hasta tres pensamientos negativos al día.

Al fin y al cabo, no se trata de bajar las persianas ante los miedos y las preocupaciones.

La clave se centra en no dejarnos arrastrar por esos patrones de pensamiento.

Ideas inservibles

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Entre los pensamientos que nublan tu día pueden estar:

No voy a dejar que nadie diga lo que voy a comer y lo que no.

Me es imposible resistirme.

No tengo fuerza de voluntad.

Estoy estresado.

Me siento irremediablemente triste.

Es imposible que lo logre.

¿Cómo voy a hacerlo?

Siempre tengo tan mala suerte.

¿Cómo me puede pasar a mí?

No podré, no merece la pena ni intentarlo.

Mentira que por mucho que me esfuerce no consigo nada.

Para deshacerte de estas ideas pregúntate una y otra vez ¿Esto es cierto? Difícilmente la respuesta es un sí tajante.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu

Con info de Coaching emocional

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