Camila de Cornualles, esposa del príncipe Carlos, festeja sus 73 años de vida con total felicidad.

«Muy agradecida» fue la sencilla frase que, acompañada de una amplia sonrisa, ocupó la duquesa de Cornualles para agradecer las muestras de cariño en su cumpleaños.

La esposa del príncipe Carlos llegó a los 73 años entera, entusiasta y totalmente reconciliada con quienes en poco tiempo serán sus súbditos.

No ha sido fácil el camino para esta explebeya.

Fue en 2005 cuando Camila Parker Bowles se casó en segundas nupcias con el príncipe Carlos.

Entonces, la nueva royal anunció que no usaría el título de princesa de Gales, a pesar de que le correspondía, como signo de respeto a la primera esposa de su marido, la fallecida Diana de Gales.

Aquella decisión fue el primero de muchos gestos con los que se ganó «el perdón» de los británicos.

Ahora, Camila de Cornualles es popular hasta entre aquellos que la repudiaban por considerarla como la influencia maléfica que ocasionó el fracaso matrimonial de Carlos y Diana.

Reproches olvidados

Actualmente, la madrastra de Guillermo de Cambridge y Harry de Sussex goza de bastante aceptación, concluyen varias encuestas.

Los británicos ya le perdonaron los errores pasados que, como dirían por ahí, cometió por amor.

Hay que recordar que el idilio entre Camila y el príncipe Carlos comenzó cuando ambos eran veinteañeros y solteros.

Él la amaba pero no tenía ganas de comprometerse y ella optó por casarse con el brigadier Andrew Parker Bowles.

Con Parker Bowles, Camila procreó dos hijos, Laura y Tom pero siguió cerca de Carlos, a veces como amiga y compañera de cacería, otras como confidente y amante.

No se apartó ni siquiera cuando él le comentó sus planes de casarse con una aristócrata algo boba pero linda y virgen, Lady Diana Spencer.

Camila apoyó la idea y buscó hacerse amiga de la elegida. Algo que nunca sucedió.

Periodo turbulento

Prosiguió la historia que todos conocemos. Después de procrear a los príncipes Guillermo y Enrique, el matrimonio de Carlos y Diana naufragó.

La princesa lo atribuyó en parte a la presencia indeseable de Camila. Lo cierto es que Diana poco o nada tenía en común con su marido.

En cambio, con Camila el príncipe podía conversar de arte y ecología, montar a caballo y escuchar música clásica. Todo lo que a Diana le aburría.

Carlos recuperó su soltería en 1996, un año después de que lo hiciera Camila.

Pero sus planes de estar juntos a la vista de todos se pospusieron 9 años más, tiempo que duró el duelo de los británicos por la inesperada muerte de la Princesa del Pueblo.

Triunfo del amor

En 2005, con la venia de la reina Isabel II, Carlos y Camila pudieron casarse en una modesta ceremonia en la localidad de Windsor.

Camila lució radiante pero se mantuvo serena, acordó con su marido adoptar el título de duquesa de Cornualles. Además, dejó correr la versión de que cuando él ascienda al trono, ella convertirá simplemente en princesa real.

De entonces a la fecha ha buscado ganarse a todos, comenzando por sus hijastros, y se ha involucrado sinceramente en las actividades altruistas de Carlos.

Discreta y elegante

En su cruzada por la reivindicación la duquesa ha contado con el apoyo de su suegra, a quien se ha ganado por su discreción y elegancia.

Por otra parte, se sabe que Camila de Cornualles lleva buena relación con las esposas de Guillermo y Harry. Y hasta se comporta como abuela de los hijos de aquellos príncipes.

Finalmente la historia está teniendo un desenlace feliz. Camila y Carlos están juntos y siempre lucen relajados y contentos.

La princesa Diana descansa en paz, presente en la memoria de todos como un precioso referente de altruismo y compasión.

Y a nadie le disgusta ya que Camila pueda ostentarse como futura reina consorte de Inglaterra.

No cabe duda, este panorama es el mejor regalo de cumpleaños para quien llegó a ser una de las personas más odiadas en el mundo.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP e instagram