Carlos de Inglaterra está feliz tras vencer al COVID-19 y se siente inspirado por el reciente mensaje de Isabel II a los británicos, pero dos asuntos lo acongojan.

Carlos de Inglaterra, príncipe de Gales se encuentra completamente restablecido y ha retomado su agenda, sobre todo ahora que actúa casi como regente del Reino Unido.

Además, se siente muy esperanzando por el cálido mensaje que su madre, la reina Isabel II, envío a los británicos agobiados por la crisis del COVID-19.

La reina de 93 años y en perfecto estado de salud insistió en que el país saldrá victorioso de este nuevo desafío y que hay razones para mantenerse optimistas.

Carlos de Inglaterra atestiguó desde sus oficinas la inauguración de un centro hospitalario.

La verdad es que no hay mucho más que festejar, sobre todo en momentos en que la Jefatura del Estado británico cae sobre sus hombros.

Carlos de Inglaterra debe ser el garante de estabilidad ante el vacío de poder generado por la hospitalización del primer ministro Boris Johnson.

Te habrás enterado por nuestro portal hermano Revista Contenido que el político no solo dio positivo al COVID-19.

Resulta que en las últimas horas Johnson fue internado en la Unidad de Cuidados Intensivos de un nosocomio de Londres.

Si bien, existe claridad sobre quien podría sustituir al primer ministro en caso necesario, los británicos necesitan de la seguridad que siempre les ha transmitido su monarca.

Ahora ese papel le toca al apocado príncipe de Gales, quien se encuentra muy al pendiente en Clarence House, su residencia en la capital británica.

¿Y el otro asunto?

Por si este «dolor de cabeza» no fuera suficiente, Carlos de Inglaterra todavía debe reponerse de un asunto que le destrozó el corazón:

El consumado distanciamiento de su hijo menor, Harry de Sussex, de la realeza británica.

Fiel a su palabra, Harry cumplió su amenaza de dejar sus obligaciones como príncipe del Reino Unido, y desde hace unos días lleva vida de plebeyo en Canadá.

Carlos de Inglaterra no deja de lamentar que no pudo evitarlo.

Por Pedro C. Baca

Foto AFP