México es uno de los países que más han visitado los papas. Nuestro país, al igual que Brasil, Estados Unidos, Francia, Turquía, Israel, Jordania y Cuba, entre otras naciones ha recibido con los brazos abiertos a tres soberanos del Estado Vaticano en distintos momentos históricos.

El primer papa en pisar tierra azteca fue el tan aclamado y admirado Juan Pablo II. Vino cinco veces a México y sus seguidores pronto corearon: “Juan Pablo II, te quiere todo el mundo”, lo que se convirtó en la porra de recibimiento al pontífice. El 26 de enero de 1978 fue la primera vez que el papa polaco tocó territorio mexicano, y la bienvenida la dio el presidente José López Portillo. La segunda visita de Juan Pablo fue en 1990, y tocó recibirlo al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari. En esa visita Juan Pablo recorrió distintos estados, entre los que se encontraba Veracruz, Nuevo León, Jalisco, Tabasco y Chiapas, y entonces el papa prometió que el personaje Juan Diego sería beatificado. La tercera y última visita del papa más querido por los mexicanos se dio el 11 de agosto de 1993: visitó Yucatán y su estancia en el país duró apenas 24 horas.

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El papa Benedicto XVI, en su relativamente breve periodo como Sumo Pontífice visitó una vez nuestro país en marzo del 2012. Pero sólo tuvieron que pasar cuatro años para que el pueblo mexicano contara con la visita de otro papa.

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Pope Benedict XVI (C) is helped as he arrives at the altar at Bicentennial Park in Silao, Guanajuato State, Mexico, where he is to celebrate an open-air mass on March 25, 2012. In only his second trip to the world's most Catholic continent, Pope Benedict XVI is visiting Mexico before travelling to Cuba on Monday. AFP PHOTO/ALBERTO PIZZOLI

Gran parte de la nación –en su mayoría católica– recibió el 12 de febrero del año en curo, con entusiasmo y gran expectativa al papa Francisco, quien sin contener la emoción dio un mensaje a todo el pueblo y a sus representantes de la iglesia, recalcando que se deben conservar los valores con un rechazo categórico a la violencia. Al final, luego de varios días en distintas ciudades del país, Francisco agradeció el clásico acogimiento mexicano. Por supuesto, visitó la Basílica al norte de la Ciudad de México, donde dejó muy clara su devoción por la virgen de Guadalupe, todo un símbolo en nuestra historia y que ejerce una especial atracción entre fieles de todo el planeta.

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(Por M. Maldonado)