Mette Marit de Noruega llega estupendamente a su cumple 43 (nació un 19 de agosto).  Le sobran motivos de felicidad: su matrimonio con el futuro rey Haakon Magnus marcha bien, sus hijos no le dan dolores de cabeza… todavía, y es muy querida por sus coterráneos, quienes ya olvidaron el pasado inconveniente de su princesa, en algún momento una madre soltera descarriada que enderezó el camino para vivir un cuento de hadas.

COMPROMISO

A fines de los 90 Mette-Marit se hacía cargo de su primer bebé y trabajaba como mesera en una cafetería. Su mayor distracción eran los conciertos de rock y en uno de ellos conoció a un deslumbrante chico de 1.97 de estatura quien resultó ser el heredero al trono de Noruega. El flechazo fue instantáneo y al poco tiempo ya vivían juntos.

Muchos lo calificaron entonces como una aventura de juventud del príncipe, pero él pensó todo lo contrario, así que a mediados de 2000 obtuvo de sus padres, los reyes Harald y Sonia, la autorización para tomarla por esposa.

Hasta entonces no había precedentes de un príncipe desposando a una madre soltera. En la memoria de muchos noruegos ha quedado la imagen de la boda de sus futuros monarcas en las que la nueva princesa sostiene al pequeño Marius, desde entonces un miembro más de la realeza, aunque carece de título nobiliario.

CON VICTORIA DE SUECIA

Su carácter alegre  y la disposición a aprender le han facilitado el camino. Además, contra lo que muchos predijeron, fue bien recibida en todas las casas reales e hizo buena amistad con Victoria de Suecia (en la foto) y Mary de Dinamarca, de cuyo primogénito, el príncipe Cristian, es madrina.

ASUNTOS OFICIALES

Por otra parte, desde su incorporación a la nobleza, la princesa se ha esmerado por lucir impecable en sus compromisos protocolarios y colaborar sin descanso con la Agencia Noruega de Cooperación para el Desarrollo, motivo que la llevó a retomar sus estudios universitarios y cursar un master en Gestión Ejecutiva.

EN FAMILIA

Sin embargo, su máxima prioridad ha sido la familia, ahora conformada por tres hijos, Marius, actualmente de 19 años, y los príncipes Ingrid Alexandra (12) y Sverre Magnus (10).

SU HEREDERA

Mette-Marit asegura no tener hijo preferido, pero no puede ocultar el vínculo especialmente cálido, casi de complicidad, con la princesa Ingrid Alexandra, su primera descendiente con Haakon. La niña se convertirá en heredera a la corona cuando su padre ascienda al trono, lo que ocurrirá dentro de tres o cuatro años.

MUESTRAS DE AMOR

Lo más satisfactorio para la princesa ha sido que el amor entre su marido y ella sigue vivo. Cierto, los esposos han pasado por crisis debido al carácter explosivo de ambos, pero de todas han salido más enamorados. De ellos dan muestra en imágenes en las que no escatiman las muestras de afecto. No cabe duda que el cuento de hadas protagonizado por Mette Marit, una cenicienta convertida en princesa, prosigue.

(Por Pedro C. Baca)