La decisión de Harry y Meghan, duques de Sussex, de pasar un tiempo de descanso en E.U.A. está alimentando especulaciones sobre su renuncia a la familia real.

No, no han sido días fáciles para este principesco matrimonio.

Lo que se auguró como una estupenda gira por África fue eclipsada por ciertas declaraciones de ambos que causaron más repudio que simpatía.

Harry y Meghan confesaron ante la tv británica lo abrumados que se sienten con su estatus.

Ella habló de sus dificultades para adaptarse a su nueva vida, recordemos que antes de la boda era una actriz exitosa, pero una simple plebeya.

Meghan confesó que cuando sus amigos se enteraron de sus planes de boda con el hijo pequeño de Carlos de Gales, no la felicitaron.

Le suplicaron ¡no casarse!

Rencor añejo

Por su parte, Harry se mostró indignado con un sector de la prensa británica que, a su juicio, acosa y hostiga a su mujer.

Son esos tabloides a los que el príncipe no perdona porque aún recuerda el trato inhumano que dieron a su madre, la fallecida Diana de Gales.

La princesa Diana murió en un accidente automovilístico en París, justo cuando su auto trataba de esquivar la persecución de agresivos paparazzi.

Distanciamiento confirmado

Y por si faltara algo, Harry reconoció en entrevista que ya casi no ve a su hermano, el príncipe Guillermo.

«Ahora tengo una familia que proteger y de ello me ocupo», explicó el atractivo royal con el semblante sombrío al aludir a quien ha sido su pariente más querido.

En el pasado, Harry y el duque de Cambridge fueron inseparables, pero, de acuerdo con los tabloides, la presencia de Meghan ha terminado por separarlos.

Vida aparte

Ante la polémica que generaron sus declaraciones, Harry y Meghan pusieron tierra de por medio y viajaron a Estados Unidos.

El argumento oficial del viaje fue visitar a la madre de la duquesa, Doria Ragland.

Algunas voces insisten en que están aprovechando su estancia para explorar oportunidades de trabajo.

Ambos esposos están muy comprometidos con el trabajo altruista y podrían trabajar en el área de relaciones públicas de distintas fundaciones.

Comenzarían así una nueva vida en la que, según ellos, estarían fuera del escrutinio implacable de la prensa amarillista que «sólo repara» en sus errores.

Futuro sin privilegios

De concretarse una decisión tan radical, Harry estaría obligado a renunciar a sus privilegios.

Para comenzar ya no tendría ni la asignación económica que mes a mes le entrega la Corona británica, ni el grupo de colaboradores que lo sigue a todas partes.

Quizá no perdería sus títulos nobiliarios, pero sí el dignidad de alteza real.

No es descabellado pensarlo, insisten algunos, por lo pronto el príncipe rehusó ese trato para su primogénito Archie Harrison.

De hecho el niño de Harry y Meghan lleva los apellidos que la Casa Real da los familiares de la reina que no tienen derecho al trono, «Mountbatten Windsor».

Habrá que esperar el desarrollo de esta trama que es todo, menos un cuento de hadas.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP y @sussexroyal