Isabel II y Meghan Markle están en el centro de un lío mediático al saberse que la mujer del príncipe Harry no participó en la reunión familiar que decidió su futuro.

Los medios británicos no paran de escudriñar hasta el más mínimo detalle de la relación entre ¿la ex duquesa de Sussex? y la abuela de su esposo.

Como todos sabemos a principios de esta semana la reina Isabel II convocó a los miembros más importantes de su familia para negociar directamente con el príncipe Harry su alejamiento de la realeza.

La prensa sabía que estarían presentes los futuros reyes Carlos de Gales y Guillermo de Cambridge, así como el duque de Sussex.

Se dijo entonces que como la señora Mountbatten-Windsor se encontraba de viaje en Canadá participaría por medio de un enlace telefónico.

Sonaba lógico ya que en la reunión se hablaría de ella por su estatus de cónyuge del príncipe y madre del pequeño Archie Harrison.

La reunión se llevó a cabo y «dejó muy satisfechos a los asistentes», según el breve comunicado oficial.

El problema fue que entre los asistentes no estuvo la ex actriz estadounidense. ¿Por qué? ¿La reina Isabel II no quiso escucharla?

Ante el torrente de especulaciones los voceros de la Casa Real quisieron aclarar las cosas con un argumento insostenible.

Dijeron que Meghan Markle no hizo la llamada para evitar el riesgo de que la conversación con la monarca terminara filtrándose en los medios, debido a un mecanismos de espionaje.

No faltaron voces que desecharon la versión, porque de existir riesgo de que las llamadas de Isabel II se filtraran entonces la reina nunca usaría el teléfono.

La verdad resultó más simple y práctica aunque no menos dura.

La duquesa no participó porque no tenía caso y así lo acordó con su marido.

«Ambos decidieron que el príncipe Harry podría hablar y tomar decisiones en nombre de los dos, por lo que no era necesaria la conferencia telefónica», indicó el Palacio de Buckingham en un escueto comunicado.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP e Instagram @sussexroyal y @theroyalfamily