La dulce Navidad de la soberana británica transcurrió en calma y armonía.

Fue algo muy merecido para Isabel II y su familia luego de un año realmente complicado.

Basta recordar que el Reino Unido vivió un año marcado por los desacuerdos políticos y los trámites para dejar la Unión Europea.

El asunto afecta a la Corona porque la siempre rebelde Escocia no está de acuerdo con la ruptura.

Esa parte del reino podría convocar a un referéndum para solicitar su independencia.

Problemas familiares

La reina lidió con el escándalo, hasta ahora mediático, que envolvió a su hijo favorito, el príncipe Andrés.

Recuerda que este polémico royal dejó la escena pública «temporalmente» ante su involucramiento en casos de pederastía. El caso está abierto.

Por otro lado, la monarca observó el distanciamiento entre sus nietos Guillermo y Harry y respetó las decisión del segundo de apartarse del protocolo.

Una preocupación más tuvo que ver con el estado de salud de su marido, el duque de Edimburgo, quien estuvo hospitalizado unos días antes de Nochebuena.

Tradicional y Dulce Navidad

Tiempo atrás, un ex primer ministro británico describió a su reina como «el ancla que da estabilidad al país».

No exageró aquel político porque si algo caracteriza a la longeva monarca es su serenidad y prudencia.

En su dulce Navidad, doña Isabel se mostró saludable y muy lúcida, cercana a los 94 años de edad, dio un impecable mensaje a sus súbditos.

En su breve discurso, la monarca deseo paz y armonía. Además, se expresó del futuro con mucha esperanza.

No perdió la oportunidad de compartir la alegría que para ella y su marido representó la llegada de su octavo bisnieto, sí, el primogénito de Harry y Meghan.

La reina mostró una foto del momento en que el duque de Edimburgo y ella conocieron al precioso Archie Harrison Mountbatten-Windsor, mientras los orgullosos papás y la abuela materna observaban la escena.

Momento divertido

Tal vez el momento más bello para Isabel II fue su reunión informal con tres futuros reyes británicos:

Hablamos de su hijo Carlos de Gales, su nieto Guillermo de Cambridge y su pequeño bisnieto Jorge. Con ellos preparaó un postre.

En las imágenes la monarca no pudo ocultar su sonrisa de satisfacción al observar a Jorge de Cambridge, quien reinará en el último tercio de este siglo.

Isabel II sabe que ese niño representa la esperanza de vitalidad para una monarquía milenaria que goza del cariño y el respeto de los ciudadanos británicos.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP e Instagram @theroyalfamily