En la convivencia diaria las personas tratan a sus mascotas no sólo como animales de compañía, sino que muy a menudo este trato convencional se ve rebasado y empieza una humanización que va desde tener un guardarropa exclusivo hasta llevarlos de vacaciones a sitios diseñados para ellos donde reciben atenciones especiales, que incluso llegan a ser mejores que las de los seres humanos. ¿Cuántos perrihijos conocemos que ya tienen estilista particular, entrenador y hasta un psicólogo por si se deprimen?

¿Qué sucede cuando se trata a los perros como si fueran humanos?

El entrenador de perros, César Millán, señala: “Cuando a los perros se les cambia la identidad, su mente se frustra, se vuelve ansiosa, agresiva, miedosa e insegura, porque no se consideraron sus necesidades, con lo cual se abre la puerta para que se desencadenen trastornos psicológicos en el animal?

De acuerdo con el experto al tratar así a los perros, ahora llamados perrihijos, no necesariamente significa que se quiera a los perros o se sepa cómo tratarlos.

Reto mental

La idea de transformar al mejor amigo del hombre en un familiar no es una opción si se toma en cuenta que la mascota en cuestión pasa mucho tiempo en casa, y al estar tanto tiempo encerrada desarrolla problemas psicológicos y físicos por la falta de actividad; de la misma manera que le sucedería a un ser humano, coinciden los especialistas en el tema.

Según César Millán, hace 50 años los perros no presentaban problemas psicológicos porque estaban en libertad, andaban sueltos, iban y venían por donde quiera y nunca se mostraban frustrados ni aburridos, como les sucede a los perros actuales o perrihijos que viven dentro de una casa y aunque aparentemente tienen más comodidades, también tienen una gran carencia en sus necesidades como perro.

El experto, y entrenador de los perros de muchas de las celebridades de Hollywood, ejemplifica: «un perro de la calle se comporta mejor que un perro que vive dentro de la casa. La razón es porque él sobrevive: tiene ese reto mental todos los días, camina solo todos los días, se las arregla solo todos los días».

A diferencia de un perro que vive en una casa, camina 15 minutos al día, máximo, y no tiene trabajo, “no tener trabajo es no tener propósito”, dice Millán.

Foto: AFP

El caso estadounidense

Hoy en día las mascotas son miembros genuinos de la familia, dijo Christine Klippen, una de las 63 veterinarias que trabajan en unaa clínica, abierta cada día del año.

Especialmente para los millennials, explicó, que se ven a sí mismos como padres y madres de sus «bebés peludos» y quieren ofrecerles los mejores cuidados.

En Estados Unidos, 84,9 millones de hogares, el 68%, tienen una mascota, según Steve King, el director de la asociación American Pet Products (APPA).

El año pasado, el gasto en mascotas alcanzó la cifra récord de 72,600 millones de dólares y la APPA espera que este año alcance los 75,400 millones de dólares.

La salud es la categoría en la que el gasto ha aumentado más, ya que los dueños de mascotas empiezan a descubrir los tratamientos que tienen a su disposición.

«Estos perros son los primeros hijos de muchas personas», dijo Brant Hassell, un veterinario del hospital District Veterinary.

De vuelta al Friendship Hospital, Bess camina sobre una cinta de correr bajo el agua, con el agua hasta sus bigotes, a ritmo lento y regular.

Pero para mantenerse, Bella, una perrita anciana, necesita un poco de motivación: la encuentra en la mantequilla de maní.

«Somos más selectivos con la comida cuando tienen sobrepeso», explicó Janay Austin-Carlson, una de las trabajadoras de rehabilitación.

No importa el costo

La madre de Bella, Freya Jackson, de 45 años, dice que la hidroterapia fue una bendición.

«Después de venir suele estar cansada y necesita una larga siesta. Pero al día siguiente puedes ver cómo se mueve más libremente», explicó.

El régimen de Bella no es gratuito: una sesión de hidroterapia de 20 minutos cuesta 89 dólares y va acompañada de una sesión previa de 15 minutos de láser a 65 dólares.

Bella ha seguido esta rutina por un año, pero Jackson dice que mantener a su perra sana la ayuda en sus hábitos de ejercicio y explica que, al no tener hijos, puede permitirse ese gasto.

Los dueños de mascotas suelen ser gente más sana y se enfrentan mejor a algunas condiciones como el autismo, la demencia o las enfermedades cardiovasculares, según estudios del instituto de investigación Human Animal Bond.

Tener perrihijos en casa ayuda a bajar la presión, a que los niños no sufran tantas alergias y mejora la salud mental.

Algunos dueños de mascotas no escatiman en gastos: la diálisis puede costar entre 12,000 y 15,000 dólares, y el precio de la cirugía ortopédica oscila entre los 5,000 y los 7,000 dólares.

Humanizar a los perros o perrihijos puede conllevar algunas prácticas controvertidas o incluso peligrosas como imponer una dieta sin gluten o sin grano a los animales, que, según Klippen, del hospital Friendship, no satisface sus necesidades nutricionales.

Las autoridades estadounidenses empezaron a analizar los posibles vínculos entre estas dietas populares y novedosas y la prevalencia de enfermedades cardíacas en los perros.

En este Día Internacional del Perro o #InternationalDogDay te invitamos a que reflexiones cómo tratas a tu mejor amigo, recuerdo que en ocasiones el exceso de mimos puede traerle complicaciones.

Ah y no olvides el último consejo de César Millán «El perro necesita tres cosas: ejercicio, reto mental (disciplina), y después afecto».

Con información de AFP y https://contenido.com.mx/