En momentos de  aislamiento la carga emocional es algo difícil de sobrellevar, por ello, la propuesta es que practiques el mindfulness o la atención plena.

El mindfulness es una herramienta que ayuda a la concentración, en el aquí y el ahora, sin interpretaciones ni juicios. Su práctica implica métodos de respiración, visualizaciones guiadas y aprender a relajar el cuerpo y la mente.

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Su bondades

1.- Ayuda a controlar el estrés y la ansiedad

2.- Reduce el insomnio

3.- Protege el cerebro

4.- Incrementa la concentración

5.- Desarrolla la inteligencia emocional

6.- Mejora las relaciones interpersonales

7.- Favorece la creatividad

Ejercicios para llegar a él

Respira. Presta atención a tu respiración. Eso desencadena una respuesta de relajación que reduce el agotamiento. Además, te trae al momento presente. No estás pensando en los pendientes cotidianos.

Escucha. Se ha comprobado que los pensamientos bloquean el reconocimiento de los sonidos cotidianos. Pero cuando te detengas, escucharás. No importa si se trata de tráfico o el trinar de un pájaro, sólo deja que el sonido fluya libremente durante unos segundos.

Mira. Hay objetos familiares por todos lados que probablemente has dejado de notar. Quizás sea un cuadro o tu teléfono. Intenta mirar estos artículos con ojos frescos. Identifica un nuevo detalle. Con este juego, practicarás mindfulness.

Gusto. Toma un momento para saborear cada bocado. Concéntrate en los sabores y las texturas.

Horario. Con la práctica tendrás la habilidad de lograr. Al inicio de esta práctica es útil programar las sesiones.

Por Alejandrina Aguirre Arvizu