Alberto de Mónaco está inconsolable ante la cancelación del Gran Premio de automovilismo deportivo que lleva el nombre del principado.

Son días tristes para el jefe de la Casa Grimaldi, primero dio positivo a la prueba de COVID-19 y fue puesto en cuarentena, ahora recibe un baño de agua helada.

¿Por qué?

Por la decisión de las autoridades de la Federación Internacional de Automovilismo (FIA) de posponer la carrera que se llevaría a cabo en Mónaco el próximo 24 de mayo.

Ya te imaginarás que se trata de un evento lleno de glamour que, en el muy particular caso del principado, reúne a los más selecto de la alta sociedad y la aristocracia europeas.

De hecho, las actividades estaban programadas para iniciar el 21 de mayo. Pero ahora los monegascos se quedarán con ganas de ver al imparable Lewis Hamilton y a su corte de adversarios.

Pista de ensueño

El GP de Mónaco es un escenario de ensueño que año tras año recibe a celebridades y aficionados de todos los rincones del mundo.

Asimismo, es una de las carreras con más historia dentro del automovilismo deportivo, pues desde hace 66 años se venía celebrando sin interrupción.

Sin duda esto afecta al soberano y a su esposa, la princesa Charlene, ya que parte del espectáculo reside en que la familia real está presente en la ceremonia de premiación y entrega los trofeos a los pilotos en el podio.

Incluso en algunas ocasiones terminan bañados de champaña en el festejo tradicional de los volantes, como sucedió en 2018 cuando el alemán Sebastian Vettel roció a la mismísima princesa Charlene.

Muchos dirán se podría posponer el evento para después en el año, pero al ser una carrera callejera, la logística que conlleva la hace sumamente complicada y el clima puede no ser tan benéfico.

Una mala noticia para los millones de seguidores de F1, pero sobre todo para el atribulado Alberto de Mónaco, quien, por cierto, ha evolucionado muy bien durante su confinamiento obligatorio.

Por María Navarro

Fotos Cortesía Red Bull Content Pool