La reina Letizia de España se ha descrito como «una mujer libre», pero se supone que eso se refiere a su manera de pensar, no a su matrimonio con Felipe VI.

¿O sí tiene que ver?

Unas recientes fotos de la soberana en las que se ven sus manos impecables, pero sin la argolla de casada, ni el anillo de compromiso sacaron a relucir el tema.

No han falto quienes insistan en que Letizia de España se siente atrapada en un matrimonio que ha perdido la pasión, aburrida y abrumada, etcétera, etcétera.

Pero no dejan de ser especulaciones.

En cuanto a no usar la argolla de casada la reina ha comentado que le lastima sus dedos muy delgados cuando tiene que saludar de mano a muchas personas.

Respecto al anillo de compromiso, la verdad es más cruda y vergonzosa.

Tiene que ver con un asunto de corrupción que involucra a ex miembros de la familia real española.

De acuerdo con los periodistas Esteban Urreiztieta y Eduardo Inda en su libro “Urdangarin: Un conseguido en la corte del rey Juan Carlos”, la razón por la que Letizia guardó la joya fue que, por causas de la vida, las adquirió el repudiado Iñaki Urdangarin, marido de la infanta Cristina, cuñada de Letizia.

Nos explicamos mejor.

De acuerdo con lo que se lee en el libro, el exsocio del exduque de Palma, Diego Torres, reveló que Felipe eligió el anillo por catálogo y pidió a su cuñado Iñaki Urdangarin recogerlo.

Urdangarin cumplió con la tarea acompañado por Torres quien lo animó a pagar los 4,000 dólares que costaba la joya con la tarjeta bancaria del Instituto Nóos.

La institución, presidida por don Iñaki, está acusada de lavado de dinero y defraudar al fisco, razón por la que está encarcelado.

Posteriormente Felipe quiso devolverle el dinero, pero Urdangarin se negó, así que el anillo es prácticamente un regalo del esposo de de la infanta Cristina.

El actual rey no quiere saber nada del impresentable personaje, razón por la que habría pedido a su esposa dejar de usar la joya.

Además, don Felipe sí lleva puesto en todo momento su anillo de bodas, así que aquello de la crisis matrimonial tiene fundamento.

Por Pedro C. Baca

Fotos AFP y @casarealdeespana