Sofía de Suecia se refiere por primera vez a la dura experiencia que significó para ella incorporarse a una familia real.

Más de cinco años pasaron ya desde que Sofía Kristina Hellqvist se sumó a la realeza sueca, gracias a su matrimonio con el príncipe Carlos Felipe.

Para el público llegó entonces a su culminación una historia de amor muy similar a la de Cenicienta.

Recordarás que Carlos Felipe es el segundo hijo de los reyes de Suecia, en tanto que Sofía…

No sólo era una plebeya, sino una chica con mucho pasado que incluía la participación en un escandaloso reality y fotos con poquísima ropa.

Pero el amor había borrado todo obstáculo.

Infierno en la tierra

Lo que entonces no sabía la nueva royal es que no todos estaban dispuestos a «perdonarla».

Esas personas le echaron en cara una y otra vez que no era digna del esposo que tenía.

«Fueron años horribles en los que me pregunté ¿quién soy? y ¿qué hago al lado de mi marido?» señaló recientemente Sofía de Suecia en entrevista con la tv de su país.

«Además de dolerme, me sorprendían las manifestaciones de odio ante mis experiencias de juventud, algunas buenas, algunas malas, pero de las que aprendí», indicó.

Llegó el momento en que se consideró juzgada injustamente e incomprendida, pero jamás pensó en desertar, ni en pedirle a su marido renunciar a la realeza.

Satisfacciones invaluables

El primer elemento que retuvo a Sofía de Suecia, duquesa de Värmland, en su posición fue el amor incondicional del príncipe Carlos Felipe.

«Antes de casarnos duramos una buena temporada de novios y él pudo darse cuenta de quién era yo realmente y qué movía a mi corazón», comenta la royal.

Además, Sofía se comprometió totalmente con su nueva vida, incluyendo una apretada agenda de compromisos altruistas.

Lo mejor de todo es que al lado de su marido formó una bella familia que por ahora tiene dos descendientes, los príncipes Óscar Alejandro y Gabriel.

Ahora, en pleno 2020, Sofía disfruta de su estatus y de una serie de actividades en las que destacan sus iniciativas para contrarrestar el cambio climático.

La historia ha tenido un desenlace feliz.

Por Pedro C. Baca

Fotos Casa Real de Suecia